El pan - El pan

El pan

El pan podría ser objeto de un capítulo completo, pues es mucho lo que se puede decir de él. Cosas buenas del “bueno” pan, tan raro en nuestra época y, sobre todo, cosas “malas” del decepcionante producto que nos venden ahora en la mayoría de las panaderías.

Como el pan corriente se fabrica con harinas refinadas, está desprovisto de todo lo que necesita un metabolismo normal. En el plano nutritivo no apotra nada más que energía en forma de almidón.

En el plano digestivo sólo causa problemas, debido a que todos los elementos que deberían garantizar mi buena digestión desaparecen con el refinado de la harina.

Cuanto más blanco sea el pan, peor será desde este punto de vista. Pues la blancura indica el grado de refinamiento de la harina.

El pan integral’ o el fabricado a la manera antigua con harinas no refinadas es mucho mejor pues contiene fibras.
La cantidad de glucosa que libera es da claramente inferior a
la del pan blanco.

Por consiguiente, “engorda” menos.

Pero por bueno que sea, incluso este pan debe ser provisionalmente suprimido durante las comidas, salvo en el desayuno, cosa que veremos detalladamente más adelante.

¿Existe inquietud de su parte debido a la supresión del pan? Si la respuesta es sí, lo tranquilizaré de inmediato.

Si usted consume habitualmente pan corriente, como es el caso del 95 por ciento de la población, no tiene nada que perder suprimiéndolo (sino kilos). Al contrario, si lo suprime, todo serán beneficios. Es tan nefasto para su salud que, a la postre, resultará una decisión sensata.

En cambio, si usted come exclusivamente pan integral o pan fabricado con harinas no refinadas (con lo cual ya demostraría poseer una buena cultura dietética) se expone en realidad a sacrificar algo, especialmente en cuanto al tránsito intestinal.

Pero tranquilícese: podrá seguir consumiéndolo en el desayuno y, en contrapartida, le recomendaremos el consumo de verduras con fibras, cuyo papel será tanto o más importante para el tránsito intestinal.