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Ingestión de un glúcido y un lípido

Por ejemplo, la de una rebanada de pan con mantequilla.

En lo que concierne al fenómeno metabólico, no encontramos ante un proceso idéntico al descrito antes.

El glúcido es transformado en glucosa; el nivel de azúcar en la sangre aumenta; el páncreas secreta insulina.

En cambio, la diferencia fundamental es que, en este caso, el lípido se encuentra en la sangre transformado en ácido graso.

Si el páncreas está en perfecto estado, la dosis de insulina que secrete estará en relación directa con la cantidad de glucosa a tratar. Si en cambio el páncreas es defectuoso, la cantidad de insulina que libere será superior a la necesaria para tratar la glucosa.

De este modo una parte de la energía del lípido será almacenada como grasas de reserva. Creo que usted tiene ya claro, por tanto, que es el estado del páncreas el que establece la diferencia entre el individuo con  tendencia  a la obesidad -propenso al hiperinsulinismo-, y aquel que puede permitirse comer cualquier cosa sin peligro de engordar.