Los niños demasiados gordos - Los niños demasiados gordos

Los niños demasiados gordos

Algunos niños atusan muy pronto unos kilos de más, sin que sus padres se preocupen tan seriamente como para consultar a un médico.

Sin embargo, si deciden hacerlo, el médico afirmará, en la mayoría de los casos, que unos kilos de más no significan que el niño sea obeso del lodo. Precisará, por otro lado con razón, que no se puede plantear un régimen bajo en calorías para un niño en pleno crecimiento. Nueve veces de cada diez tranquilizará a los padres diciéndoles que
cuando el niño crezca, y en especial durante la adolescencia, recobrará en principio un peso normal para su edad.

Sepa, sin embargo, que un niño demasiado gordo es, en cualquier caso, señal evidente de un trastorno del metabolismo. Por lo tanto, tome en serio la gordura de su hijo, porque si se examina el problema a tiempo, será muy fácil restablecer el equilibrio.

En un niño, como en un adulto, las grasas de reserva indican una mala tolerancia a la glucosa.

Cuando el niño haya recobrado un peso normal, le será posible, como al adulto, reintegrar algunos malos glúcidos que, asimismo, constituirán desviaciones que habrá que administrar.

Es cieno que con la pubertad algunos chicos demasiado gordos pierden progresivamente su gordura sin cambiar empero de régimen alimentario. En este período de su vida, el adolescente sufre una transformación física.

Sin embargo, hay que tener cuidado, porque el adolescente que de niño era demasiado gordo es invariablemente un candidato a la gordura al alcanzar la edad adulta.

Con las niñas generalmente ocurre lo contrario, los riesgos de aumentar unos kilos aparecen más bien durante la pubertad, cuando el cuerpo se convierte en el de una mujer. Como hemos visto en el capítulo anterior, el organismo femenino posee una gran sensibilidad, y cualquier variación del sistema hormonal (durante la pubertad, el embarazo o la menopausia) es un factor de riesgo para el equilibrio metabólico.