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Alcohol 180x140 - El Alcohol

El Alcohol

El alcohol engorda. Esto es lo que usted piensa que se lo han dicho. A menudo se ha sentido culpable cuando le han insinuado que lodos los kilos que le sobran se deben al alcohol. No hacía falla darle más vueltas. Por nuestra parte, intentaremos aclarar este problema.

Es verdad que el alcohol engorda Pero mucho menos que el azúcar, el pan blanco, las patatas y el arroz. Por eso, una vez que haya perdido los kilos sobrantes, podrá volver al vino en cantidades razonables (aproximadamente media botella, o sea, unos tres vasos de vino al día).

El alcohol crea un aporte energético que el organismo utiliza de manera prioritaria: por tanto, el cuerpo no tenderá durante ese lapso a usar como carburante sus grasas de reserva. Este mecanismo bloquea el adelgazamiento. Pero ese proceso se produce sobre todo
cuando se está en ayunas. Si el estómago está lleno, especialmente de prótido-lípidos (carnes, pescados y quesos), el alcohol se metaboliza con mucha menos rapidez, combinándose con los alimentos y produciendo pocas grasas de reserva.

Lo que si es preciso abandonar en seguida son los aperitivos. Sí no puede dejar de acompañar a sus imitados, lome algo sin alcohol, un zumo de tomate o un agua mineral.

En mi opinión, el único aperitivo noble es una copa de buen cava. Pero, por favor, no acepte que le agreguen (la mayoría de las veces para disimular la calidad mediocre del cava) ningún jarabe de grosella ni otro brebaje extraño, que cada establecimiento intenta inventar para demostrar su originalidad.

Por consiguiente, si no puede evitarlo, acepte una copa de buen cava, o de champagne francés, pero sobre todo no lo beba en ayunas. Comience primero picando saladitos.

Aunque cuidado! Las pastas de los salad i los son glúcidos. Aprenderá muy rápidamente a reconocerlos.

Hay que proscribir en esta categoría: las patatas fritas, las galletitas saladas.

Son aceptables: las aceitunas, el queso, la charcutería (por ejemplo, el salchichón seco) e incluso el pescado.

Sin embargo, en la Fase I tendrá que intentar dejar el aperitivo de manera drástica. Es una fase rigurosa, en la cual las reglas básicas de mi método deben ser aplicadas radicalmente para que sean eficaces con vistas a la pérdida de peso.

cerveza 180x180 - La cerveza

La cerveza

Respecto de la cerveza no daré rodeos. Se trata de una bebida que hay que tomar con moderación.

De la misma manera que usted conoce gente delgada que se atiborra de malos glúcidos sin aumentar un gramo,
deberá también conocer grandes bebedores de cerveza
cuya barriga es tan magra como la jubilación de los ancianos (es el caso de la mujer de uno de mis mejores amigos).

La cerveza tiene todo lo que es perjudicial: alcohol (en verdad, en pequeño porcentaje), gas, pero sobre todo una cantidad no despreciable de azúcar. Es pues una bebida de alto poder energético en lo que se refiere a la constitución de grasas de reserva. Por Lanío, deberá abandonar la cerveza en la mayoría de los casos. Sobre todo, entre las comidas. Si de verdad no puede resistir, haga como con
las patatas fritas. Dése el gusto una o dos veces al año bebiendo unas jarras de ese brebaje en uno de los mejores pubs de su ciudad. Asegúrese, si, de que sea de buena calidad.