Entradas

La pérdida de peso 180x165 - La pérdida de peso

La pérdida de peso

Lo primero que hay que hacer cuando se comienza a montar un proyecto, y un proyecto ambicioso, es fijarse un objetivo.

Por consiguiente, ante todo tendrá que determinar los kilos que le sobran, sin olvidar que cada organismo está animado por una sensibilidad particular. Existen numerosos factores que pueden explicar la diferencia: el sexo, la edad, la alimentación del pasado, el historial dietético, el factor hereditario. Por eso es difícil decir cuántos kilos le será posible perder por semana. Para algunos, puede ser uno o dos kilos; para oíros, un poco menos. Aunque en numerosos casos podría tener lugar una disminución importante al comienzo, luego la pérdida de peso será más lenta.

No se inquiete pues si en su caso el proceso es más prolongado que en otros. Puede que usted tenga ya una idea más o menos precisa de los kilos que desea perder.
Estoy seguro, por ejemplo, de que si usted pudiera desembarazarse de 4 o 5 kg (aunque tenga posiblemente 10 o 12 de más), se sentirla muy contento.

Los alimentos peligrosos1 180x180 - Los alimentos peligrosos

Los alimentos peligrosos

El pan

pan

El niño, como el adulto, no decena comer pan blanco, es decir, pan ordinario fabricado con harinas refinadas. Además, ya he precisado que las sales minerales, y en particular el magnesio, desaparecen con el refinado.

El refinado destruye también la vitamina B. Ahora bien, sabemos que dicha vitamina es indispensable para la metabolización de los glúcidos. Así que una carencia de vitamina B implica un riesgo de trastornos digestivos y de cansancio suplementario.

Contrariamente a la opinión de algunos, el pan completo o integral no es “descalcificante”, incluso aunque
carezca de levadura. Su aporte de sales minerales es abundante y, en el niño, suele acompañarse de una alimentación rica en lácteos, es decir, en calcio.

Las féculas

féculas

Si el niño tiene una corpulencia normal, lo que en principio quema decir que présenla buena tolerancia a los glúcidos, no hay razón para privarlo totalmente de féculas. Pero eso no quiere decir que las féculas tengan que convertirse en la base de su alimentación, como sucede con demasiada frecuencia.

El recurso sistemático a los malos glúcidos y principalmente a las patatas, al arroz y a las pastas, es consecuencia la mayor parte de las veces de una falta de imaginación, En realidad, se puede variar tranquilamente los platos sin que eso suponga gastar de más. Es absolutamente necesario enseñar a los niños a comer otra cosa aparte de las féculas. Porque aunque en apariencia las toleran bien a esta edad, puede que ya no sea ése el caso cuando su período de crecimiento haya terminado. Así que hay que hacerles apreciar desde muy pronto cosas diferentes y en especial todas las demás verduras de las que ya hemos hablado.

Por lo que respecta a las pastas, serla deseable que estuvieran hechas con harina no refinada, pero casi no se encuentran en el mercado. De modo que hay que intentar no utilizarlas demasiado a menudo porque, como sucede con el pan, se puede llegar a provocar un déficit de vitamina B.

Como sabe, el arroz integral con tomate constituye un plato por sí solo. Cuando dé féculas a sus niños procure evitar, en lo posible, darles carne al mismo tiempo. Será fácil con las pastas y el arroz, pero más difícil con las patatas.

Por último, sepa que ciertas féculas son buenos glúcidos. Es el caso de las lentejas y las judías. No dude en servirlas a sus niño habitualmente.

La fruta

fruta

El organismo de los niños posee recursos que el del adulto ha perdido desde hace tiempo. Así que metaboliza las mezclas alimentarias que incluyen frutas sin demasiados problemas importantes.

De modo que en la alimentación para niños se puede mantener ocasionalmente el consumo de una fruta después de la comida.

No obstante, en cuanto se constate cierta fragilidad en
el plano digestivo (hinchazón, dolor de barriga, gases) será preferible suprimir la fruta durante la comida. Así que la fruta, como en el adulto, se consumirá en ayunas y principalmente por la mañana al despertarse, por la noche al acostarse, o bien a la hora de la merienda, a condición de que no se consuma otra cosa.

Las bebidas

bebidas

El agua es y seguirá siendo la única bebida que conviene al niño. Todo lo que se parezca, aun remotamente, a bebidas gaseosas, jugos de frutas industriales, limonadas o colas, debe suprimirse por completo. Son verdaderos venenos para el niño.

De forma excepcional, con motivo de un cumpleaños o una fiesta familiar, puede dejar que su hijo beba algunos vasos, pero ha de tener muy claro que es tan malo para él como si bebiera alcohol. En lo que respecta a las bebidas con cola puede decirse incluso que es, sin discusión, mucho peor para el niño que si bebiera alcohol.

Los jarabes diluidos en agua son también desaconsejables, ya que contienen una concentración de azúcar demasiado elevada. De mudo que habitúan al niño al gusto azucarado y 1c crean una verdadera dependencia.

En cuanto a la leche, es desaconsejable durante las comidas. Hemos visto en el capítulo de la digestión que beber leche mientras se come es un error, ya que la leche se coagula en grumos en el estómago. Luego estos grumos envuelven las panículas de alimentos y las aislan de los jugos gástricos. De modo que beber leche mientras se come supone trastornos digestivos asegurados.

Sin embargo, los niños pueden beber leche durante el día. Pero vale más verificar que lo hacen en ayunas.

El problema es distinto durante el desayuno, ya que la leche caliente es mucho más digestiva, con lo cual los fenómenos mencionados más arriba ya no se manifiestan de la misma forma.

El azúcar y las golosinas

El azúcar y las golosinas

No llegare al extremo de proscribir del todo el azúcar a los niños aunque, sin duda alguna, sería lo más razonable. Sin embargo, recomiendo un gran rigor en su consumo.

Aparte del azúcar que ponen en su desayuno, en el queso batido o en el yogur, o del que contienen los postres (dulces, pásteles, helados), lo cual ya es mucho, no deje que los niños coman azúcar en ninguna de sus formas.

De modo que hay que prohibir toda golosina, caramelo, jalea, «barra de caramelo recubierta de chocolate y otras cosas por el estilo (estas últimas contienen cerca del 80 % de azúcar).

Por otra parte, es importante acostumbrar a los jóvenes a no hacerse dependientes del gusto azucarado. Es necesario para su salud inmediata e indispensable para su salud futura. No obstante, se que es difícil forzar a los niños a comportarse como consumidores marginales cuando viven en un entorno que les tienta de continuo. Pero no es razón suficiente para abdicar declarando que no se puede hacer nada.

En todo caso, se puede al menos establecer un control riguroso en casa y sobre todo hacer que los niños no se acostumbren al gusto del azúcar desde su más tierna edad, para evitar que a la larga se conviertan en esclavos del mismo. Por ello se recomienda (contra la opinión de algunos médicos) no dar agua azucarada a los bebés. Se les puede acostumbrar perfectamente a beber agua pura. En caso de que sus niños reciban regalos en forma de golosinas (bolsas de bombones, de caramelos, etcétera), arrégleselas para hacerlos desaparecer en cuanto pueda.

Por otro lado, aun cuando el consumo de golosinas tea modesto, hay que prohibir categóricamente su ingestión antes de la comida. El azúcar, en este caso, quita el apetito y contribuye además a perturbar la metabolización de la poca comida que se haya podido ingerir a pesar de todo.

Por último hay que volver a recordar que el consumo de azúcar provoca un déficit en vitamina B. Dicha vitamina, como ya hemos subrayado, es indispensable para la metabolización de los glúcidos. Una carencia de vitamina B obliga por tanto al organismo a recurrir a sus reservas, lo cual crea un déficit cuyas consecuencias son cansancio, dificultad de concentración, de atención, de memoria, incluso cierta forma de depresión. Es evidente, pues, que el trabajo escotar del niño puede resentirse seriamente por ello.

Tratamiento dietético 180x180 - Tratamiento dietético

Tratamiento dietético

En caso de hipercolesterolemía, el medico podrá prescribir algunos medicamentos, pero éstos deben quedar como último recurso.

Veamos pues una serie de consejos que usted puede seguir para disminuir su colesterol, si es muy elevado, y también para prevenirse.

1. Pérdida de peso

Está comprobado que el adelgazamiento conduce, en la mayor parte de los casos, a una mejoría de todos los parámetros biológicos. La disminución de las tasas de colesterol es sin lugar a dudas la que aparecerá más deprisa, a condición, sin embargo, de no cometer el error de consumir en exceso malos lípidos (grasas saturadas).

2. ° Limitar el aporte alimentarlo en colesterol

Los alimentos contienen una tasa variable de colesterol.
La yema de huevo, los despojos y menudillos y la levadura
de cerveza lo contienen en gran medida.

Los trabajos más recientes, sin embargo, demuestran
que, paradójicamente, ese aspecto de la dietética es secundario. Un aporte alimentario de 1.000 mg de colesterol al día no aumentaría más que en un 5 %, aproximadamente, la colesterolemia.

Por tanto, uno puede despreocuparse de la cantidad de colesterol contenida en los alimentos. En cambio habrá que tener en cuenta el grado de saturación de los ácidos grasos ingeridos.

Las grasas debían ser clasificadas en tres
categorías;

  • las grasas saturadas que se hallan en la carne, los embutidos, las aves, los huevos, la leche, los productos lácteos y el queso. Estas grasas aumentan la tasa de colesterol total, y sobre todo el colesterol LDL que se deposita sobre las paredes arteriales, favoreciendo así los accidentes cardiovasculares.
  • los ácidos grasos polinsaturados de origen animal. Se trata esencialmente de los ácidos grasos contenidos en las grasas de pescado.

En efecto, el consumo de grasas de pescado provoca un importante descenso de los triglicéridos y previene las trombosis.

Se comprende así que, contrariamente a lo que se ha creído durante mucho tiempo, cuanto más graso es el pescado, mayor es su acción benéfica sobre el colesterol.
Hay que alentar entonces el consumo de salmón, atún, sardinas, caballa, anchoas y arenques.

  • Los ácidos grasos monoinsaturados

El principal de ellos es el ácido oleico, que se encuentra
en particular en el aceite de oliva.

Puede decirse que el aceite de oliva es el campeón absoluto de las grasas que ejercen una acción benéfica sobre el colesterol. En efecto, es la única que consigue hacer descender el colesterol malo (LDL) y logra aumentar el bueno (HDL).

No es difícil comprender así que el aceite de oliva actúe como un verdadero pasaporte contra los problemas circulatorios.

3. Aumentar la ración de fibras alimentarias

La presencia de fibras en el tubo digestivo mejora el metabolismo de los lípidos.

Se ha comprobado que el consumo de pee ti na (al comer manzanas) produce un sensible descenso de la tasa de colesterol, y tal es también el caso de todas las fibras solubles contenidas en la avena y las leguminosas (judías blancas, lentejas).

4. Limitar el consumo de café

5. Mejorar la calidad de vida

El estrés, el tabaquismo y la vida sedentaria también ejercen una acción negativa sobre el colesterol. Es indispensable, por tanto, mejorar la calidad de vida, no sólo como medida curativa sino también preventiva.

RESUMEN DE LAS MEDIDAS A TOMAR SI SE PADECE UNA H1PERCOLESTEROLEMIA

  • Perder peso, si se es obeso.
  • Disminuir el consumo de carne (máximo 150 g/dia).
  • Elegir carnes poco grasas (caballo, carne magra).
  • Reemplazarlas por ave de vez en cuando (sin la piel).
  • Evitar los embutidos y los menudillos.
  • Preferir los pescados (mínimo 300 g/semana).
  • Comer poca mantequilla (máximo 10 g/dla).
  • Comprar leche descremada y productos lácteos con 0 % de materias grasas.
  • Aumentar el consumo de fibras (fruta, cereales, legumbres).
  • Incrementar el consumo de ácidos grasos mono y polinsaturados vegetales (oliva, girasol, colza).
  • Asegurarse un aporte suficiente de vitaminas A y E, setenio y cromo (levadura de cerveza y germen de trigo).
  • No abusar del café.
  • Controlar el estrés.
  • Practicar un deporte.
  • Dejar de fumar.

 

vitaminas 180x176 - Las vitaminas

Las vitaminas

Sin duda, la palabra vitamina es evocadora de vitalidad, y, por consiguiente, de vida.

De hecho, ninguna reacción química de nuestro organismo podría realizarse sin ellas ya que intervienen en el funcionamiento de ciertas enzimas que actúan como catalizadoras de las reacciones bioquímicas de nuestras células corporales.

En los países occidentales, con la abundancia de alimentos que los caracteriza, nunca deberían faltarnos las vitaminas. Sin embargo, esto es precisamente lo que ocurre de forma habitual en amplias capas de la población.
Dejando de lado a los adeptos de los regímenes hipocalóricos, incapaces de encontrar en su dieta restrictiva el contenido alimenticio que necesitan, el resto de la población no está menos exento de tales carencias debido a sus malos hábitos alimentarios.

Todo el mundo sabe que es en las frutas y en los alimentos ricos en fibra donde se encuentran las mayores concentraciones de vitaminas.

Cómo evitar la pérdida de vitaminas:

  • Preferir los productos frescos a aquellos que llevan varios días almacenados.
  • Comprar en lo posible las verduras cada día, en el mercado o frutero local.
  • Emplear la menor cantidad de agua posible en su preparación (lavado, remojado).
  • Preferir las frutas y verduras crudas (salvo en caso de intolerancia digestiva).
  • Limpiarlas con mesura y rayarlas poco.
  • Evitar cocciones prolongadas.
  • Evitar el mantenimiento de los platos al calor durante períodos demasiado largos.
  • Conservar el agua de cocción para hacer caldos, ya que contiene las vitaminas hidrosolubles.
  • Cocer las verduras al vapor siempre que sea posible.
  • Los asados y barbacoas conservan mejor las vitaminas cárnicas.
  • Los productos congelados son más neos en vitaminas que las conservas.
  • No exponer la leche a la luz.

Sem Título

 

 

vino 180x180 - El vino

El vino

He dejado el vino para el final, pues es la única bebida alcohólica con la que matizo mis reservas.

No haremos ninguna distinción entre el uno blanco y el tinto, salvo que este último suele contener más tanino. El tanino encierra en efecto ciertas virtudes terapéuticas debidas a la presencia de procianidina, que permite limitar la aparición de la arteriosclerosis. Además, sus poli fenoles protegen las paredes de los vasos sanguíneos.

El vino podrá por tanto formar parte de la alimentación normal del método a condición, claro está, de que su consumo sea razonable (alrededor de media botella diaria) y lo más próximo posible al final de la comida, es decir, con el estómago convenientemente lleno.

El pan 180x180 - El pan

El pan

El pan podría ser objeto de un capítulo completo, pues es mucho lo que se puede decir de él. Cosas buenas del “bueno” pan, tan raro en nuestra época y, sobre todo, cosas “malas” del decepcionante producto que nos venden ahora en la mayoría de las panaderías.

Como el pan corriente se fabrica con harinas refinadas, está desprovisto de todo lo que necesita un metabolismo normal. En el plano nutritivo no apotra nada más que energía en forma de almidón.

En el plano digestivo sólo causa problemas, debido a que todos los elementos que deberían garantizar mi buena digestión desaparecen con el refinado de la harina.

Cuanto más blanco sea el pan, peor será desde este punto de vista. Pues la blancura indica el grado de refinamiento de la harina.

El pan integral’ o el fabricado a la manera antigua con harinas no refinadas es mucho mejor pues contiene fibras.
La cantidad de glucosa que libera es da claramente inferior a
la del pan blanco.

Por consiguiente, “engorda” menos.

Pero por bueno que sea, incluso este pan debe ser provisionalmente suprimido durante las comidas, salvo en el desayuno, cosa que veremos detalladamente más adelante.

¿Existe inquietud de su parte debido a la supresión del pan? Si la respuesta es sí, lo tranquilizaré de inmediato.

Si usted consume habitualmente pan corriente, como es el caso del 95 por ciento de la población, no tiene nada que perder suprimiéndolo (sino kilos). Al contrario, si lo suprime, todo serán beneficios. Es tan nefasto para su salud que, a la postre, resultará una decisión sensata.

En cambio, si usted come exclusivamente pan integral o pan fabricado con harinas no refinadas (con lo cual ya demostraría poseer una buena cultura dietética) se expone en realidad a sacrificar algo, especialmente en cuanto al tránsito intestinal.

Pero tranquilícese: podrá seguir consumiéndolo en el desayuno y, en contrapartida, le recomendaremos el consumo de verduras con fibras, cuyo papel será tanto o más importante para el tránsito intestinal.