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cerveza 180x180 - La cerveza

La cerveza

Respecto de la cerveza no daré rodeos. Se trata de una bebida que hay que tomar con moderación.

De la misma manera que usted conoce gente delgada que se atiborra de malos glúcidos sin aumentar un gramo,
deberá también conocer grandes bebedores de cerveza
cuya barriga es tan magra como la jubilación de los ancianos (es el caso de la mujer de uno de mis mejores amigos).

La cerveza tiene todo lo que es perjudicial: alcohol (en verdad, en pequeño porcentaje), gas, pero sobre todo una cantidad no despreciable de azúcar. Es pues una bebida de alto poder energético en lo que se refiere a la constitución de grasas de reserva. Por Lanío, deberá abandonar la cerveza en la mayoría de los casos. Sobre todo, entre las comidas. Si de verdad no puede resistir, haga como con
las patatas fritas. Dése el gusto una o dos veces al año bebiendo unas jarras de ese brebaje en uno de los mejores pubs de su ciudad. Asegúrese, si, de que sea de buena calidad.

 

El azúcar 180x180 - El azúcar

El azúcar

Es la campeona absoluta de los glúcidos malos.

El azúcar debería ir siempre acompañada del símbolo de la calavera entre dos huesos cruzados. Pues es un producto que puede resultar peligroso cuando el consumo es importante, y tal es el caso, por desgrana de la mayoría de nuestros contemporáneos, en particular de los niños.

Le he consagrado un capitulo completo porque es preciso que usted se convenza para siempre de su nefasto papel en la alimentación, y de las consecuencias que tiene su ingestión no sólo en cuanto a los kilos que le sobran sino, sobre todo, en cuanto a la fatiga (ver capítulo sobre la hipoglicemia), la diabetes, las enfermedades articulares, la gastritis, las úlceras, la caries dental y las enfermedades coronarias.

Tal vez piense usted que el azúcar es indispensable.
Pues no, no es indispensable. La prueba es que durante
millones de años el hombre no contó con ella, sin perjuicio alguno para su salud. Muy por el contrario.

El azúcar, hace menos de dos siglos era todavía un producto de lujo, poco accesible para la mayoría de la población. Hoy el azúcar produce tantos estragos como el alcohol y la droga juntos.

Pero entonces, usted se preguntara: si se suprime totalmente el azúcar. ¿cómo mantendremos la tasa mínima indispensable en la sangre?

¡Buena pregunta!

Sepa entonces que el organismo no tiene por qué depender de aportaciones externas de azúcar (que son las que perturban el nivel glicémico) ya que sabe producirla por sí mismo cuando la necesita: además, es ésta la forma de obtenerla más conveniente para él. La glucosa es, de hecho, el único carburante del organismo.

A medida que el organismo determina sus necesidades de azúcar, ésta es producida directamente a partir de las grasas de reseña. Sencillamente las grasas se transforman en glucosa.

De manera que ¡no consuma azúcar!

Elija: puede usted prescindirse ella -en cuyo caso lo felicito- o deberá reemplazarla por un edulcorante sintético.

 

leche 180x180 - La leche

La leche

La leche es un alimento glúcido-lipidico, es decir, contiene tanto grasas como azúcares. Es mejor evitarla y no tomar más que leche descremada.

Los glúcidos se encuentran en el suero de la leche. Los pierde cuando se fabrica el pueso, que sólo conserva los lípidos y los prótidos (salvo el cantal y los quesos de cabra). En el queso con cero por ciento de materia grasa quedan únicamente los prótidos y un poco de glúcidos (5 g de cada 100).

Alcohol 180x140 - El Alcohol

El Alcohol

El alcohol engorda. Esto es lo que usted piensa que se lo han dicho. A menudo se ha sentido culpable cuando le han insinuado que lodos los kilos que le sobran se deben al alcohol. No hacía falla darle más vueltas. Por nuestra parte, intentaremos aclarar este problema.

Es verdad que el alcohol engorda Pero mucho menos que el azúcar, el pan blanco, las patatas y el arroz. Por eso, una vez que haya perdido los kilos sobrantes, podrá volver al vino en cantidades razonables (aproximadamente media botella, o sea, unos tres vasos de vino al día).

El alcohol crea un aporte energético que el organismo utiliza de manera prioritaria: por tanto, el cuerpo no tenderá durante ese lapso a usar como carburante sus grasas de reserva. Este mecanismo bloquea el adelgazamiento. Pero ese proceso se produce sobre todo
cuando se está en ayunas. Si el estómago está lleno, especialmente de prótido-lípidos (carnes, pescados y quesos), el alcohol se metaboliza con mucha menos rapidez, combinándose con los alimentos y produciendo pocas grasas de reserva.

Lo que si es preciso abandonar en seguida son los aperitivos. Sí no puede dejar de acompañar a sus imitados, lome algo sin alcohol, un zumo de tomate o un agua mineral.

En mi opinión, el único aperitivo noble es una copa de buen cava. Pero, por favor, no acepte que le agreguen (la mayoría de las veces para disimular la calidad mediocre del cava) ningún jarabe de grosella ni otro brebaje extraño, que cada establecimiento intenta inventar para demostrar su originalidad.

Por consiguiente, si no puede evitarlo, acepte una copa de buen cava, o de champagne francés, pero sobre todo no lo beba en ayunas. Comience primero picando saladitos.

Aunque cuidado! Las pastas de los salad i los son glúcidos. Aprenderá muy rápidamente a reconocerlos.

Hay que proscribir en esta categoría: las patatas fritas, las galletitas saladas.

Son aceptables: las aceitunas, el queso, la charcutería (por ejemplo, el salchichón seco) e incluso el pescado.

Sin embargo, en la Fase I tendrá que intentar dejar el aperitivo de manera drástica. Es una fase rigurosa, en la cual las reglas básicas de mi método deben ser aplicadas radicalmente para que sean eficaces con vistas a la pérdida de peso.

azúcar 180x180 - ¿Se debe sustituir también el azúcar de los niños por edulcorantes?

¿Se debe sustituir también el azúcar de los niños por edulcorantes?

Si se aconseja al adulto que sustituya el azúcar por un edulcorante sintético, ¿por qué no hacerlo también con los niños? Es una buena pregunta.

Si el niño es realmente demasiado gordo pura su edad puede que, en efecto, resulte necesario.

En cambio, si el niño es de corpulencia normal, no hay ninguna razón para suprimir categóricamente los pocos terrones de azúcar que pone en su desayuno u la cucharada que le pone usted en su yogur.

En compensación, lo que puede hacer para limitar el consumo diario (y esta recomendación atañe al conjunto de la familia), es preparar los postres con edulcorantes.

Dicho esto, veamos ahora cómo pueden organizarse las cuatro comidas de sus hijos.

Las comidas

malos glúcidos

Al componer los menús de los niños se debe aspirar a los siguientes objetivos:

  • Evitar sobrecargar la alimentación de malos glúcidos a fin de no desestabilizar el metabolismo.
  • Evitar las mezclas alimentarias contra natura que debilitan el organismo y originan numerosos desarreglos de salud.

En materia de alimentación todo el mundo os dirá con la mayor convicción, porque eso muestra a priori que se tiene sentido común, que hay que preparar “comidas equilibradas”. Por ello se entiende generalmente comidas en las que figuren a la vez proteínas, glúcidos y lípidos.

¡Esta opinión es completamente falsa!
Es cierto que se deben comer proteínas, glúcidos y lípidos para absorber con seguridad todas las substancias que el organismo necesita. Y en particular en el caso de los niños, cuyo cuerpo está en formación.

En cambio, el error que se comete por regla general, incluido el cuerpo médico, es creer que este equilibrio alimentario ha de darse en una sola comida.

Cuando se habla de comida equilibrada debería mencionarse que dicho equilibrio debe hacerse sobre la base de varias comidas y no de una sola. En eso estriba toda la diferencia. Y eso es lo que se ha de saber y respetar esencialmente para evitar todos los trastornos del metabolismo que hemos evocado con amplitud desde el comienzo del libro.

En otras palabras, procure preparar para sus niños menús en los que dominen, o bien las proteínas lipídicas, o bien los glúcidos. Pero no intente combinar los dos por sistema en una sola comida; al contrario, evítelo.

El desayuno

El desayuno

Los anglosajones tienen razón cuando pretenden que el desayuno debe ser la comida más fuerte del día. Y esto es especialmente cierto en el caso de los niños. En cambio, se equivocan cuando quieren hacer una comida equilibrada compuesta a la vez de glúcidos (cereales) y de proteínas lipídicas (huevos, charcutería, carnes).

Recomiendo hacer del desayuno de los niños una comida en la que dominen los glúcidos. De modo que podemos encontrar mezclado en ella:

  • pan, preferentemente integral;
  • cereales (completos a ser posible, evite los que contienen arroz inflado, maíz, azúcar, miel o caramelo);
  • fruta (pero hay que empezar sin falla por ella);
  • mermelada de fruta;
  • lácteos (semidescremados).

En la medida en que los -buenos- glúcidos deben dominar decididamente en esta comida, es preferible que el niño consuma sólo leche descremada o semidescremada, así como grasas vegetales (margarinas en lugar de mantequilla).

Si el niño desea comer queso batido o yogur, estos tienen que ser sin falta de 0 de materias grasas.

Desaconsejo enérgicamente la miel o la jalea, ya que la concentración de azúcar (incluso natural como en la miel) es demasiado importante. El uso de la jalea ha de ser excepcional (las mermeladas de fruta sin azúcar, en cambio, son excelentes).

El almuerzo

El almuerzo

En la comida han de dominar más bien las proteínas o los lípidos. De modo que incluirá obligatoriamente carne o pescado.

Pero lo ideal sería evitar dar patatas, arroz o pastas con la carne y el pescado. Así que deberla escogerse un acompañamiento a base de verduras como las judías verdes, las zanahorias, el apio, la coliflor o los champiñones.

Si el plato principal está preparado a base de proteínas y
de lípidos (carne, pescado o charcutería), sería deseable
limitar el postre a productos lácteos, sin restringir la cantidad

Por desgracia, si el niño está en edad escolar, quizá tome su comida al mediodía fuera de casa y muy probablemente en un refectorio escolar. En ese caso los padres pierden el control de su alimentación. Pero si el niño no es «demasiado gordo», la situación no llega a ser dramática. Bastará con ajustar después la cena un poco.

Si el niño ya ha adquirido buenos hábitos, por ejemplo no comer pan o comer la fruta sólo en ayunas, podrá, por decirlo así, limitar los estragos.

La merienda

La merienda

Para todo el mundo en general y para los niños en particular, vale más aumentar el número de comidas que disminuirlo. La merienda, como el desayuno, será esencialmente glucídica.

Si se da pan, vale más que sea integral o hecho con harinas no refinadas. Se puede untar con margarina (evitar la mermelada).

Por último, se puede dar al niño una pastilla de chocotale, a condición de escoger un chocolate de buena calidad que posea un índice de cacao elevado (60% como mínimo).

La cena

La cena

En la cena del niño puede dominar o bien una carne, pescado o huevos, es decir, ser lipidoprótida, o bien un “buen” glucido que constituya por si solo un plato: lentejas, arroz integral, pastas integrales.

Pero sea cual sea la opción, el primer plato de la cena del niño deberla ser una espesa sopa de verduras (puerros, tomate, apio, etcétera).

Los niños, en general y por cuestión de gusto, no comen suficientes verduras que, sin embargo, constituyen, como usted sabe, fibras alimentarias indispensables para el buen funcionamiento intestinal. Así que el mejor medio para hacer que las consuman es darles una buena sopa de verduras que habremos tenido la precaución de pasar antes por la batidora.

Hay también una tercera categoría de platos que a los niños les conviene y que les entusiasma: son las verduras rellenas, como tomates, berenjenas, calabacines, alcachofas o coles.

Es una forma muy sencilla de guisar verduras que contienen fibras, lo cual permite ampliar las alternativas a las sempiternas pastas, arroces y patatas.

Con la cena, déle de postre al niño productos derivados de la leche que sean ligeros, hechos con leche descremada o semidescremada, como flanes naturales o al caramelo, que puede preparar usted misma reemplazando el azúcar por un edulcorante sintético.

En todo caso, hay un tipo de alimentación que le recomiendo excluya de las comidas de los niños en su casa: es el bocadillo, la hamburguesa y el frankfurt. No puede impedir que a su hijo le guste la hamburguesa, como le gustan las bebidas gaseosas hechas con extractos de frutas o con colas. Sin embargo, ésa no es razón suficiente para que las consuma en casa. Este tipo de alimentación está totalmente contraindicado para la salud de su hijo, porque incluye una cantidad demasiado importante de malos glúcidos asociados con la carne.

De modo que reserve este tipo de comida para las ocasiones en las que constituya un medio práctico de alimentar a sus hijos, como en caso de hallarse fuera de su domicilio. El Frankfurt y la hamburguesa se inventaron originalmente en Estado Unidos porque son un modo rápido de comer, sea en el lugar de trabajo cuando se realiza jornada continua, sea durante los desplazamientos largos, en un país tan inmenso como aquel.

Comer una hamburguesa en casa es aún más ridículo que utilizar saco de dormir en un lecho con dosel, ya que pone en peligro la salud. Evite, pues, caer por facilidad en este deplorable extremo, lo cual por desgracia es el caso de la mayoría de la gente en muchos de los países más civilizados, en los que algunos niños no saben siquiera lo que es una comida normal.

Por lo tanto, de vez en cuando puede llevar a sus hijos a un Mac Donald o a un Burger King si les divierte o, para ganar tiempo si usted está de viaje, pero siempre como caso excepcional. Evite remedar a los anglosajones en su práctica más nefasta.

Los edulcorantes sintéticos 180x180 - Los edulcorantes sintéticos

Los edulcorantes sintéticos

Existen cuatro tipos de principales de edulcorantes sintáticos. Todos, salvo los polioles, tienen la propiedad de carecer de poder energético alguno. No poseen ningún valor nutritivo.

1. Las sacarinas

Ha sido el edulcorante sintético más comercializado hasta la aparición del aspartamo. Son el más antiguo sustituto del azúcar. Fueron descubiertas en 1879. Algunas presentan la ventaja de ser muy estables en un medio ácido y de soportar temperaturas medias.

2. Los ciclamatos

Son mucho menos conocidos que las sacarinas, pese a que su descobrimiento data de 1937. Se sintetizan a partir del benceno, poseen un poder edulcorante inferior al de la sacarina y a veces se les achaca un regusto poco grato. Los ciclomatos presentan, sin embargo, la ventaja de ser completamente termoestables, es decir, que resisten las altas temperaturas. El más utilizado es el ciclamato de sodio, aunque también existe el de calcio y el del ácido ciclámico.

3. El aspartamo

Fue descubierto en 1965, en Chicago por James Schlatter, investigador de los Laboratorios Searle. El aspartamo es una asociación de dos aminoácidos naturales: el ácido aspártico y la fenilalanina.

4. Los polioles

Dentro de la gama de “falsos azúcares” han surgido también los polioles o edulcorantes de masa, que aportan el volumen complementario a la preparación de determiandos productos ya que los edulcorantes sólo endulzan a partir de algunos gramos de producto.