Entradas

La explicación 180x180 - La explicación

La explicación

La primera pregunta que hay que hacerse es: ¿por qué no se pierde peso cuando se reduce la aportación de calorías?

En realidad, la pérdida de peso tiene lugar, pero como fenómeno efímero. Y ésta fue en verdad la razón por la cual los doctores Newburgh y Johnston se equivocaron, porque sus observaciones se realizaron en un periodo demasiado corto.

El fenómeno es como sigue:

Imaginémonos que las necesidades diarias del individuo sean de 2.500 calorías y que, durante un periodo prolongado, la aportación calórica haya estado en función de esta necesidad. Si súbitamente la ración de calorías  2.000, se producirá en efecto una combustión equivalente! de grasas de reserva para compensar el desequilibrio y
podrá comprobar una pérdida de peso.

En cambio, si la aportación calórica se establece en un nivel de 2.000 calorías contra las 2.500 anteriores, el organismo, animado por su instinto de conservación, ajustará rápidamente sus necesidades energéticas al nivel de la aportación. Puesto que sólo se le dan 2.000 calorías, di consumirá mas que 2.000. La pérdida de peso se verá rápidamente interrumpida. Pero el organismo no se mantedrá ahi. Su instinto de conservación lo empujará a una mayor prudencia. Y esta prudencia será de tal magnitud que lo llevará a hacer reservas. Si ahora no se le dan más que 2.000 calorías, ¡pues nada!: disminuirá aún más necesidades energéticas, por ejemplo, a 1.700 caloría,
para así almacenar las restantes 300 en grasas de reserve.
De esta manera se llega a un resultado contrario al esperado ya que, paradójicamente, nuestro hombre engordan! aunque coma menos.

¿Cuantos de nosotros hemos sido víctimas de la ilusión por culpa de esta mal fundada teoría del equilibrio de leer calorías?

Seguramente usted también ha conocido obesos que te mueren de hambre. Es un fenómeno que se da sobre todo en las mujeres. Es cosa sabida que las consultas de los pee quiatras están repletas de mujeres cuya depresión nerviosa es a menudo resultado de la aplicación de la teoría de las calorías. En el momento en que entran en el círculo infernal se convierten rápidamente en esclavas, pues saben que si interrumpen el régimen superarán el peso que teman al comienzo.

La mayoría de los miembros del cuerpo médico melé la cabeza en la arena. Se dan perfectamente cuenta de que sus pacientes no adelgazan: prefieren creer que son desleales y que comen a escondidas. Algunos ceñiros han llegado a organizar terapias de grupo en las que cada obeso confiesa públicamente ante los demás su pérdida de peso, recibida con aplausos, o su incremento de peso, que es sancionado con silbidos. La crueldad mental de tales prácticas tiene resabios medievales.

Por otra parte, proponer un régimen de 1.500 calorías sin precisar su contenido es en verdad insuficiente. Estos método centra exclusivamente en el aspecto energético de la alimentación, sin tener en cuenta su valor nutritivo.

La mayoría de los médicos (salvo ciertos especialistas) corregirá tanto menos sus conocimiento* básicos cuanto que éstos (en este aspecto) son más bien rudimentarios. En materia de nutrición, fuera de algunos lugares comunes, su cultura científica es más bien limitada.

Por lo demás, la nutrición no es un campo que interese especialmente a los médicos. He observado que de la veinte nu de médicos que he conocido o cuyos trabajos he leído antes de escribir este libro, todos, sin excepción, se vieron arrastrados a interesarse en la nutrición, a investigar y a experimentar, porque ellos mismos tenían algún
problema seno de peso que deseaban resolver.

Lo desolador, es incluso escandaloso, es que se haya permitido difundir en el gran público la idea de que la teoría de las calorías tenía un fundamento científico real. Esta teoría ha adquirido, por desgracia, cana de ciudadanía y constituye actualmente uno de los pilares culturales básicos de nuestra civilización occidental.