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Los niños demasiados gordos

Algunos niños atusan muy pronto unos kilos de más, sin que sus padres se preocupen tan seriamente como para consultar a un médico.

Sin embargo, si deciden hacerlo, el médico afirmará, en la mayoría de los casos, que unos kilos de más no significan que el niño sea obeso del lodo. Precisará, por otro lado con razón, que no se puede plantear un régimen bajo en calorías para un niño en pleno crecimiento. Nueve veces de cada diez tranquilizará a los padres diciéndoles que
cuando el niño crezca, y en especial durante la adolescencia, recobrará en principio un peso normal para su edad.

Sepa, sin embargo, que un niño demasiado gordo es, en cualquier caso, señal evidente de un trastorno del metabolismo. Por lo tanto, tome en serio la gordura de su hijo, porque si se examina el problema a tiempo, será muy fácil restablecer el equilibrio.

En un niño, como en un adulto, las grasas de reserva indican una mala tolerancia a la glucosa.

Cuando el niño haya recobrado un peso normal, le será posible, como al adulto, reintegrar algunos malos glúcidos que, asimismo, constituirán desviaciones que habrá que administrar.

Es cieno que con la pubertad algunos chicos demasiado gordos pierden progresivamente su gordura sin cambiar empero de régimen alimentario. En este período de su vida, el adolescente sufre una transformación física.

Sin embargo, hay que tener cuidado, porque el adolescente que de niño era demasiado gordo es invariablemente un candidato a la gordura al alcanzar la edad adulta.

Con las niñas generalmente ocurre lo contrario, los riesgos de aumentar unos kilos aparecen más bien durante la pubertad, cuando el cuerpo se convierte en el de una mujer. Como hemos visto en el capítulo anterior, el organismo femenino posee una gran sensibilidad, y cualquier variación del sistema hormonal (durante la pubertad, el embarazo o la menopausia) es un factor de riesgo para el equilibrio metabólico.

Alcohol 180x140 - El Alcohol

El Alcohol

El alcohol engorda. Esto es lo que usted piensa que se lo han dicho. A menudo se ha sentido culpable cuando le han insinuado que lodos los kilos que le sobran se deben al alcohol. No hacía falla darle más vueltas. Por nuestra parte, intentaremos aclarar este problema.

Es verdad que el alcohol engorda Pero mucho menos que el azúcar, el pan blanco, las patatas y el arroz. Por eso, una vez que haya perdido los kilos sobrantes, podrá volver al vino en cantidades razonables (aproximadamente media botella, o sea, unos tres vasos de vino al día).

El alcohol crea un aporte energético que el organismo utiliza de manera prioritaria: por tanto, el cuerpo no tenderá durante ese lapso a usar como carburante sus grasas de reserva. Este mecanismo bloquea el adelgazamiento. Pero ese proceso se produce sobre todo
cuando se está en ayunas. Si el estómago está lleno, especialmente de prótido-lípidos (carnes, pescados y quesos), el alcohol se metaboliza con mucha menos rapidez, combinándose con los alimentos y produciendo pocas grasas de reserva.

Lo que si es preciso abandonar en seguida son los aperitivos. Sí no puede dejar de acompañar a sus imitados, lome algo sin alcohol, un zumo de tomate o un agua mineral.

En mi opinión, el único aperitivo noble es una copa de buen cava. Pero, por favor, no acepte que le agreguen (la mayoría de las veces para disimular la calidad mediocre del cava) ningún jarabe de grosella ni otro brebaje extraño, que cada establecimiento intenta inventar para demostrar su originalidad.

Por consiguiente, si no puede evitarlo, acepte una copa de buen cava, o de champagne francés, pero sobre todo no lo beba en ayunas. Comience primero picando saladitos.

Aunque cuidado! Las pastas de los salad i los son glúcidos. Aprenderá muy rápidamente a reconocerlos.

Hay que proscribir en esta categoría: las patatas fritas, las galletitas saladas.

Son aceptables: las aceitunas, el queso, la charcutería (por ejemplo, el salchichón seco) e incluso el pescado.

Sin embargo, en la Fase I tendrá que intentar dejar el aperitivo de manera drástica. Es una fase rigurosa, en la cual las reglas básicas de mi método deben ser aplicadas radicalmente para que sean eficaces con vistas a la pérdida de peso.

leche 180x180 - La leche

La leche

La leche es un alimento glúcido-lipidico, es decir, contiene tanto grasas como azúcares. Es mejor evitarla y no tomar más que leche descremada.

Los glúcidos se encuentran en el suero de la leche. Los pierde cuando se fabrica el pueso, que sólo conserva los lípidos y los prótidos (salvo el cantal y los quesos de cabra). En el queso con cero por ciento de materia grasa quedan únicamente los prótidos y un poco de glúcidos (5 g de cada 100).

Los lípidos o grasas 180x180 - Los lípidos (o grasas)

Los lípidos (o grasas)

Son moléculas complejas, comúnmente llamadas cuerpos grasos.

Según su origen, se distinguen dos glandes categorías
de Lípidos:

los lípidos de origen animal

Son las grasas contenidas en la carne, el pescado, la
mantequilla, el queso, la crema de leche, etcétera.

los lípidos de origen vegetal

Son los aceites de cacahuete, la margarina, etc.
Los lípidos también se pueden clasificar en dos categorías de ácidos grasos:

— los ácidos grasos saturados que se encuentran en la
carne, la charcutería, los huevos y los lácteos (leche, mantequilla, nata, queso):

– los ácidos grasos monoinsaturados o poliinsaturados, que corresponden a las grasas que permanecen líquidas a temperatura ambiental (aceite de girasol, de colza y de oliva), aunque algunas puedan ser endurecidas por hidrogenación (fabricación de las margarinas).
De otro lado, hay que incluir en esta categoría todas las
grasas de pescado.

Los lípidos son necesarios para la alimentación. Además, están a menudo asociados a numerosas vitaminas (A, D, E, K) y a ácidos grasos esenciales: sirven también para la elaboración de diversas hormonas.

La asimilación de las grasas se ve perturbada cuando éstas se me/clan con glúcidos malos, provocando una gran transformación de energía en grasa de reserva.

En general solemos comer demasiadas grasas. Los fritos, los buñuelos, las salsas inútiles y la cocción con grasa han invadido nuestra alimentación cuando en realidad podríamos cocinar de un modo más ligero -y no por ello menos apetitoso – evitando los abusos.

Ciertos lípidos son responsables del colesterol, pero existen en realidad dos tipos de colesterol, el “bueno, y el “malo”; el objetivo es mantener el colesterol total en el índice más bajo posible, procurando reunir todas las condiciones para que la proporción de colesterol “bueno” sea la más importante.

Lo que hay que saber es que no iodos los lípidos favorecen el aumento del colesterol malo. Por el contrario, existen algunos que hasta tienden a hacerlo disminuir.

Para ser totalmente objetivos, debemos clasificar las
grasas en tres categorías.

1. Las grasas que aumentan el colesterol

Son las grasas saturadas que se encuentran en la carne,
la charcutería, los huevos, la mantequilla, el queso, la
manteca de cerdo.

2.  Las grasas que ejercen poca acción sobre el colesterol

Son las grasas de los crustáceos, de los huevos y de las aves (sin piel).

3. Las grasas que hacen bajar el colesterol
Son los aceites vegetales: oliva, colza, girasol, maíz, etc.
En cuanto a los pescados, sus grasas en realidad no inter-
vienen en el metabolismo del colesterol, aunque previenen las enfermedades cardiovasculares al reducir los triglicéridos y evitar la trombosis. Hemos de comer, pues, pescados grasos (salmón, atún, caballa, arenque, sardina).

El método de adelgazamiento que le propongo se basa, entre otras cosas, en la elección entre “buenos” y “malos” glúcidos. De igual manera hay que elegir entre los “buenos” y los “malos” lípidos si usted tiene tendencia al colesterol o si quiere prevenir de manera definitiva un nesgo tal, de la misma manera que las enfermedades cardiovasculares. Evitar el exceso de grasas saturadas es, de hecho,
uno de los puntos esenciales del método.

El peso ideal si existe debe ser objeto de una reflexión 180x160 - El peso

El peso

Cuando nos pesamos en una balanza, ¿qué es lo que evaluamos? El peso global de un cuerpo compuesto de huesos, músculos, grasa, órganos, vísceras, nervios y agua. La concentración de grasa constituye el 15% del peso de un hombre y el 22% del de una mujer.

La obesidad se define como un exceso de esta concentración de grasa que represente un porcentaje superior al 20 % de sus valores promedio. Pero, ¿cómo evaluar la cantidad exacta de la concentración de grasa de un individuo? Medir el espesor del pliegue cutáneo es una forma de enfocarlo entre otras, pero no deja de ser imprecisa.

tabela peso

Por fuerza hay que asociar obesidad y exceso de peso, pese a que la balanza no indica la relación entre la concentración de grasa y la masa activa (músculos, órganos, etc.).

El peso ideal, si existe, debe ser objeto de una reflexión lúcida de la persona obesa, y a veces de una negociación realista entablada con el médico.

el peso ideal

cerveza 180x180 - La cerveza

La cerveza

Respecto de la cerveza no daré rodeos. Se trata de una bebida que hay que tomar con moderación.

De la misma manera que usted conoce gente delgada que se atiborra de malos glúcidos sin aumentar un gramo,
deberá también conocer grandes bebedores de cerveza
cuya barriga es tan magra como la jubilación de los ancianos (es el caso de la mujer de uno de mis mejores amigos).

La cerveza tiene todo lo que es perjudicial: alcohol (en verdad, en pequeño porcentaje), gas, pero sobre todo una cantidad no despreciable de azúcar. Es pues una bebida de alto poder energético en lo que se refiere a la constitución de grasas de reserva. Por Lanío, deberá abandonar la cerveza en la mayoría de los casos. Sobre todo, entre las comidas. Si de verdad no puede resistir, haga como con
las patatas fritas. Dése el gusto una o dos veces al año bebiendo unas jarras de ese brebaje en uno de los mejores pubs de su ciudad. Asegúrese, si, de que sea de buena calidad.