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El peso ideal si existe debe ser objeto de una reflexión 180x160 - El peso

El peso

Cuando nos pesamos en una balanza, ¿qué es lo que evaluamos? El peso global de un cuerpo compuesto de huesos, músculos, grasa, órganos, vísceras, nervios y agua. La concentración de grasa constituye el 15% del peso de un hombre y el 22% del de una mujer.

La obesidad se define como un exceso de esta concentración de grasa que represente un porcentaje superior al 20 % de sus valores promedio. Pero, ¿cómo evaluar la cantidad exacta de la concentración de grasa de un individuo? Medir el espesor del pliegue cutáneo es una forma de enfocarlo entre otras, pero no deja de ser imprecisa.

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Por fuerza hay que asociar obesidad y exceso de peso, pese a que la balanza no indica la relación entre la concentración de grasa y la masa activa (músculos, órganos, etc.).

El peso ideal, si existe, debe ser objeto de una reflexión lúcida de la persona obesa, y a veces de una negociación realista entablada con el médico.

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Los niños demasiados gordos 180x180 - Los niños demasiados gordos

Los niños demasiados gordos

Algunos niños atusan muy pronto unos kilos de más, sin que sus padres se preocupen tan seriamente como para consultar a un médico.

Sin embargo, si deciden hacerlo, el médico afirmará, en la mayoría de los casos, que unos kilos de más no significan que el niño sea obeso del lodo. Precisará, por otro lado con razón, que no se puede plantear un régimen bajo en calorías para un niño en pleno crecimiento. Nueve veces de cada diez tranquilizará a los padres diciéndoles que
cuando el niño crezca, y en especial durante la adolescencia, recobrará en principio un peso normal para su edad.

Sepa, sin embargo, que un niño demasiado gordo es, en cualquier caso, señal evidente de un trastorno del metabolismo. Por lo tanto, tome en serio la gordura de su hijo, porque si se examina el problema a tiempo, será muy fácil restablecer el equilibrio.

En un niño, como en un adulto, las grasas de reserva indican una mala tolerancia a la glucosa.

Cuando el niño haya recobrado un peso normal, le será posible, como al adulto, reintegrar algunos malos glúcidos que, asimismo, constituirán desviaciones que habrá que administrar.

Es cieno que con la pubertad algunos chicos demasiado gordos pierden progresivamente su gordura sin cambiar empero de régimen alimentario. En este período de su vida, el adolescente sufre una transformación física.

Sin embargo, hay que tener cuidado, porque el adolescente que de niño era demasiado gordo es invariablemente un candidato a la gordura al alcanzar la edad adulta.

Con las niñas generalmente ocurre lo contrario, los riesgos de aumentar unos kilos aparecen más bien durante la pubertad, cuando el cuerpo se convierte en el de una mujer. Como hemos visto en el capítulo anterior, el organismo femenino posee una gran sensibilidad, y cualquier variación del sistema hormonal (durante la pubertad, el embarazo o la menopausia) es un factor de riesgo para el equilibrio metabólico.