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El vino

He dejado el vino para el final, pues es la única bebida alcohólica con la que matizo mis reservas.

No haremos ninguna distinción entre el uno blanco y el tinto, salvo que este último suele contener más tanino. El tanino encierra en efecto ciertas virtudes terapéuticas debidas a la presencia de procianidina, que permite limitar la aparición de la arteriosclerosis. Además, sus poli fenoles protegen las paredes de los vasos sanguíneos.

El vino podrá por tanto formar parte de la alimentación normal del método a condición, claro está, de que su consumo sea razonable (alrededor de media botella diaria) y lo más próximo posible al final de la comida, es decir, con el estómago convenientemente lleno.

La Fruta 180x180 - La Fruta

La Fruta

Un símbolo de vida, de abundancia, de salud. Es en primer lugar una fuente de vitaminas, o al menos eso es lo que se piensa. Lo tranquilizo de entrada: no suprimiremos la fruta. Pero tendrá que comerla de otra manera si quiere sacar provecho de ella sin tener que sufrir sus inconvenientes (meteorismo).

Las frutas contienen glúcidos (glucosa, sacarosa y, sobre todo, fructosa) pero también fibras que reducen el índice glicémico y limitan la absorción de estos azúcares.

La manzana y la pera son particularmente ricas en peetina (fibra soluble), lo cual permite frenar el aumento de la glicemia.

La energía de la fruta es muy susceptible de ser utilizada rápidamente por el músculo y, por tanto, poco dada a almacenarse o a favorecer la acumulación de grasas de reserva.

Cuando se consume fruta con lípidos-prótidos, por ejemplo, carnes o queso, se bloquea durante cierto tiempo en el estómago, cuando lo conveniente es que pase rápidamente al intestino y allí sea normalmente digerida. Pero la carne tiene la propiedad de permanecer algún tiempo en el estómago, donde sufre la fase más importante de su digestión en compañía de las enzimas adecuadas.

Es decir, la fruta quedará prisionera en el estómago donde, por efecto del calor y la humedad, será objeto de una fermentación, incluso con producción de alcohol. Ese proceso significa que toda la digestión se verá perturbada.

La fruta perderá sus propiedades (vitaminas) y, como las desgracias no vienen nunca solas, también el metabolismo de los prótidos se verá afectado; de ahí el meteorismo, producto de la putrefacción anormal.

Así pues, espeto que quede claro: la fruta debe ser consumida sola. Esta es una regla que debería enseñarse en la escuela. Nuestros hijos tendrían menos problemas gástricos,

aunque un organismo joven tiene recursos para reaccionar. En un adulto, y con mayor razón en una persona de edad, la fruía al final de las comidas es un verdadero veneno.

Pero entonces ¿cómo comerla?

Cada vez que se está en ayunas. Por ejemplo, por la mañana, antes del desayuno. Aunque habrá que esperar unos 20 minutos antes de comenzar el desayuno, que será entonces mayormente protoglucídito (pan integral, cereales, lácteos descremados).

En electo, es mejor no comer lípidos después de la fruta. La poca insulina secretada por la fruta podría almacenar las grasas del jamón, los huevos, el bacon o el queso de un desayuno protolipídíco salado.

También podrá comer fruta antes de acostarse, a última hora de la noche. Es decir, al menos dos o tres horas después de la cena.

A los que tengan problemas de insomnio (que por lo demás debenan desaparecer si se sigue el método alimenta no expuesto en este libro) se les recomienda no comer naranjas al acostarse, ya que la vitamina estimula la vigilia.

También puede comerse una fruta a media tarde. Pero había que respetar un intervalo suficiente después del almuerzo (alrededor de tres horas) y estar aún lejos de la tena (al menos 3 horas).

Puesto que el limón es muy poco azucarado, se puede beber su zumo (sin añadir azúcar) a toda hora, así como utilizarlo para sazonar (ya sea el pescado o los aliños de ensalada).

Evite por lo general el melón al principio de las comidas, ya que podría causar una secreción de insulina que pronto atacaría los lípidos del plato principal.

Para terminar estos comentarios acerca de la fruta, una precisión suplementaria. Siempre que sea posible, coma la fruta sin pelar, la fruta contiene fibras, buenas para el tránsito intestinal. Pero es en la corteza de la fruta donde se halla la mayor cantidad de fibra (y a veces también de vitaminas).

Comer fruta sin pelar limita su poder glicémico. Adelgazará más (o engordará menos) si respeta esta regla.

Entre los alimentos peligrosos nos queda por hablar de las bebidas, la primera de las cuales es el alcohol.