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El vino

He dejado el vino para el final, pues es la única bebida alcohólica con la que matizo mis reservas.

No haremos ninguna distinción entre el uno blanco y el tinto, salvo que este último suele contener más tanino. El tanino encierra en efecto ciertas virtudes terapéuticas debidas a la presencia de procianidina, que permite limitar la aparición de la arteriosclerosis. Además, sus poli fenoles protegen las paredes de los vasos sanguíneos.

El vino podrá por tanto formar parte de la alimentación normal del método a condición, claro está, de que su consumo sea razonable (alrededor de media botella diaria) y lo más próximo posible al final de la comida, es decir, con el estómago convenientemente lleno.

Alcohol 180x140 - El Alcohol

El Alcohol

El alcohol engorda. Esto es lo que usted piensa que se lo han dicho. A menudo se ha sentido culpable cuando le han insinuado que lodos los kilos que le sobran se deben al alcohol. No hacía falla darle más vueltas. Por nuestra parte, intentaremos aclarar este problema.

Es verdad que el alcohol engorda Pero mucho menos que el azúcar, el pan blanco, las patatas y el arroz. Por eso, una vez que haya perdido los kilos sobrantes, podrá volver al vino en cantidades razonables (aproximadamente media botella, o sea, unos tres vasos de vino al día).

El alcohol crea un aporte energético que el organismo utiliza de manera prioritaria: por tanto, el cuerpo no tenderá durante ese lapso a usar como carburante sus grasas de reserva. Este mecanismo bloquea el adelgazamiento. Pero ese proceso se produce sobre todo
cuando se está en ayunas. Si el estómago está lleno, especialmente de prótido-lípidos (carnes, pescados y quesos), el alcohol se metaboliza con mucha menos rapidez, combinándose con los alimentos y produciendo pocas grasas de reserva.

Lo que si es preciso abandonar en seguida son los aperitivos. Sí no puede dejar de acompañar a sus imitados, lome algo sin alcohol, un zumo de tomate o un agua mineral.

En mi opinión, el único aperitivo noble es una copa de buen cava. Pero, por favor, no acepte que le agreguen (la mayoría de las veces para disimular la calidad mediocre del cava) ningún jarabe de grosella ni otro brebaje extraño, que cada establecimiento intenta inventar para demostrar su originalidad.

Por consiguiente, si no puede evitarlo, acepte una copa de buen cava, o de champagne francés, pero sobre todo no lo beba en ayunas. Comience primero picando saladitos.

Aunque cuidado! Las pastas de los salad i los son glúcidos. Aprenderá muy rápidamente a reconocerlos.

Hay que proscribir en esta categoría: las patatas fritas, las galletitas saladas.

Son aceptables: las aceitunas, el queso, la charcutería (por ejemplo, el salchichón seco) e incluso el pescado.

Sin embargo, en la Fase I tendrá que intentar dejar el aperitivo de manera drástica. Es una fase rigurosa, en la cual las reglas básicas de mi método deben ser aplicadas radicalmente para que sean eficaces con vistas a la pérdida de peso.